A veces presiento que paso cosas por alto, que hay mucho más, mucho más de lo que veo…
Intuyo, siento, sueño, aunque no soy consciente de ello. Cosas que están ahí, llenando los huecos; invisibles, hilos que entretejen desordenados, que nos unen, estemos donde estemos, algo que sentimos y no reconocemos, algo que existe y no existe al mismo tiempo…
En medio de esa zozobra, mi mano gira, la tinta fluye creando símbolos, lugares, uniones. Son tan reales que me asustan, más reales que mi propio cuerpo. Me dan miedo, porque no sé de dónde vienen, pero a la vez me protegen, me contienen y yo las contengo… me apaciguan.
Surgen de manera tan espontánea que a veces pienso que todos somos dueños de ellas, que todos las conocéis, que existen después de todo dentro de nosotros, y fuera, de modo invisible.
Son los lugares que recorremos, aún sin andar, donde nos encontramos, aunque no veamos lo que hay más allá, los defectos y virtudes que forman nuestro dibujo, energías que nos unen, fuerzas que no queremos ver. Todo ese mundo que está ahí, invisible, pero tan fuerte que se escapa a borbotones de mis dedos…
Y quizá no sea nada, seguramente no sea nada… sólo algo que imaginar… o tal vez el deseo…
… mi deseo de hacer visible lo invisible
Silvia Barroso (1998)